
Puntos de Interés
Hidrografía
Río Narcea
Con una longitud de aproximadamente 110 kilómetros, el río Narcea es el segundo más extenso del Principado de Asturias, por detrás del Nalón. Desde su nacimiento en las montañas del parque natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, este curso fluvial recorre los concejos de Cangas de Narcea, Tineo, Belmonte de Miranda, Salas y Pravia hasta su desembocadura en el río Nalón, a escasos kilómetros del mar. Mientras que, los principales afluentes que nutren su basta cuenca de 1135 km2 son el río Naviego, el Coto, el Arganza, el Nonaya y, el más largo de todos ellos, el Pigüeña.
El río fluye desde su origen a través de un valle entre la Sierra de Pena Cuervo y La Sierra de Caniellas, creando pequeños y estrechos collados donde se establecieron un gran número de asentamientos. Luego, el narcea se comprime al pasar entre las sierras de Peña Ventana y El Pando, para luego ensancharse nuevamente hasta llegar a Cangas del Narcea, la principal población que atraviesa. A continuación, el río llega al embalse de La Florida, que retiene sus aguas mediante la presencia de una presa de 19 m de altura. Este embalse fue inaugurado en 1952 para aprovechar su potencial hidroeléctrico, generando a día de hoy 7,6 MW de energía. Tras ello, el río es detenido nuevamente en el embalse de La Barca, construido en 1966 con el alzamiento de una presa de 73,5 m de altura que inundó alrededor de 200 ha. La central hidroeléctrica asociada a esta obra genera 56 MW y también suministraba agua a la Central Térmica del Narcea, la cual aprovechaba el carbón de las minas de esta región. Finalmente el río sigue su curso hasta su desembocadura en la aldea de Forcinas.
El Narcea es famoso por su belleza y su abundante fauna y flora. A lo largo de su recorrido, cruza extensos bosques de robles (Quercus robur), castaños (Castanea sativa) y hayas (Fagus sylvatica), que ofrecen un espectáculo visual impresionante, especialmente durante el otoño, cuando las hojas se tiñen de colores cálidos. Estas frondosas riberas son el hogar de numerosos animales como la nutria (Lutra lutra), el desmán ibérico (Galemys pyrenaicus), la lamprea (Petromyzon marinus) e incluso el oso pardo (Ursus arctos arctos).
Pero sin duda alguna, el habitante más emblemático del río es el salmón atlántico (Salmo salar) que nada a lo largo del Narcea, siendo la más codiciada pieza de los numerosos cotos de pesca establecidos por el Principado. Esta variedad de pescado es la de mayor tamaño que puede encontrarse en estas aguas. Este pez es anádromo, es decir, pasa la mayor parte de su vida adulta en el mar hasta que su reloj biológico le avisa de que ha llegado la hora de reproducirse. Es entonces cuando, entre los meses de octubre y noviembre, realizan un viaje de cientos de kilómetros para remontar las aguas del río en el que nacieron, desovar y así cerrar el ciclo vital de su especie.
El río Narcea forma uno de los reductos de este salmón en la península ibérica, por lo que atrae a gran cantidad de competidores y curiosos en busca del “Campanu”, el primer ejemplar capturado tras el inicio de la campaña pesquera el tercer domingo de abril. Por este y otros motivos, para preservar su hábitat y el modo de vida de quienes viven directa o inderectamente de la pesca, es necesario que el Narcea y sus afluentes guarden un buen estado de conservación que permita la vuelta cada año del salmón atlántico.