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Parque Natural Las Ubiñas- La Mesa
El Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa está ubicado en el sector meridional de Asturias, comprendiendo los concejos de Lena, Quirós y Teverga.
El parque abarca más de 45000 ha y se caracteriza por su magnífico estado de conservación y su gran diversidad biológica.
Su relieve presenta fuertes contrastes, tanto así es que el parque cuenta con más de 30 cumbres que superan los 2000 m. El macizo de Ubiña es el segundo más importante de la Cordillera, tras los Picos de Europa.
En el Parque Natural Las Ubiñas-La Mesa se encuentran las especies animales más representativas de la montaña cantábrica: oso pardo (Ursus arctos), lobo (Canis lupus), jabalí (Sus scrofa), ciervo (Cervus elaphus), rebeco (Rupicrapa rupicrapa); y casi todos los pequeños carnívoros de Asturias tienen representación en la zona: nutria (Lutra lutra), desmán (Galemys pyrenaicus), gran variedad de murciélagos, etc. En cuanto a la avifauna, es uno de los últimos refugios del urogallo cantábrico (Tetrao urogallus cantabricus) y de numerosas especies de rapaces. La herpetología de la zona presenta varios endemismos, entre los que destaca la víbora de Seoane (Vipera seoanei).
Por otra parte, el parque alberga la mitad de las series de vegetación presentes en Asturias. Los bosques naturales ocupan más de un tercio de la superficie del parque, siendo los hayedos los más abundantes. En cotas más altas aparecen abedulares y en zonas donde no se desarrollan estos bosques se extienden pastos para el ganado. Las zonas de mayor altitud están dominadas por vegetación subalpina.
En 2002 fueron declarados Monumento Naturales la Cueva Huerta y los Puertos de Marabio. La primera, es una cavidad de origen kárstico que se encuentra en el concejo de Teverga y es una de las mayores cuevas de Asturias, con 14 km de recorrido, que además cuenta con un complejo sistema de cauces subterráneos. Mientras que, los Puertos de Marabio es una extensa pradera con pequeños bosques, desarrolladas sobre un sistema kárstico con numerosas dolinas y valles ciegos.
El parque registra las primeras ocupaciones humanas en el Neolítico. Los límites oriental y occidental están trazados por dos de las principales vías romanas de acceso a la región, ejemplo de la enorme influencia de esta civilización en la zona.
En los municipios del parque se recogen muestras del desarrollo rural que sufrió la zona, con pequeñas aldeas con caseríos, cuadras hórreos y paneras. También se conservan algunas brañas, que son zonas de montaña donde el ganado aprovecha el pasto durante el período estival, en las que aparecen cabañas y refugios de piedra.