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Cultura
Iglesia de San Vicente
La Iglesia de San Vicente se alza próxima a Serrapio sobre la cima del valle del río Aller. Declarada desde 1983 Monumento Histórico-Artístico e incluida en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias, destaca la iglesia por su diseño, su historia y sus extraordinarios enigmas.
Se trata de una construcción de estilo románico que fue levantada en el año XII sobre otra prerrománica previa del año 944, que a su vez reutilizó un templo romano como espacio sagrado. La construcción se sustenta en tres naves con sus respectivos ábsides del siglo XII-XIII. Su exterior luce una encalada fachada, tejados a dos aguas, modernos porches y se corona con una espadaña con dos campanas rematada en cruz latina. Su conjunto resulta una construcción de apariencia robusta de la que destacan los canecillos con formas geométricas y antropomórficas bajo sus tejados.
En el interior del santuario se aprecian los tres arcos triunfales que separan el presbiterio de las dos ábsides laterales. Las bóvedas de las ábsides se decoran con vistosas pinturas propias del gótico tardío que se cree que pueden pertenecer al siglo XVI y haber sido restauradas posteriormente. Además, dentro atesoran increíbles detalles ornamentales de gran valor artístico-histórico. El primero de ellos es una lápida votiva de su época romana dedicada al dios Júpiter, la más completa de su tipo en Asturias. Asimismo existe otra inscripción de la Alta Edad Media que enriquece el valor histórico del lugar, que dice así: El presbítero Gagius hizo la basílica. Fue hecho a mediados de julio en la Era DCCCCLXXXII Mellitus hizo. Por otro lado, la pila bautismal decorada con formas geométricas se estima que corresponde con épocas medievales. Finalmente, desde una perspectiva románica lo más interesante de la iglesia son los capiteles del arco triunfal principal aunque junto al resto de capiteles conforman un interesante ejemplo de decoración mística.
Adicionalmente, se considera uno de los lugares más misteriosos de Asturias. No solo se conserva la inscripción romana por la que se pide protección al dios Júpiter sino que se conservan referencias al Santo Grial en las pinturas y una cruz patada que decora el sagrado lugar e invita a pensar en su asociación con los templarios. Otro enigma se dio lugar durante una reforma del altar cuando se descubrió una losa con una inscripción que sugiere que una astilla de la cruz de Cristo residió allí con dos cajas de madera. Asimismo, el origen de la palabra Serrapio se deduce que puede provenir del dios Serrapis, un dios greco-egipcio de época ptolemaica que se representa con un busto bicéfalo, que se cree que se encuentra en la iglesia ya que hay un canecillo bicéfalo aunque se interpreta también como un posible dios Jano bifronte.