
Puntos de Interés
Hidrografía
Arroyo de los Cabrones
El límite oriental de Pereña de la Ribera está flanqueado por un gran valle. Este collado es fruto de la erosión producida por las aguas del Arroyo de los Cabrones, el cual recorre casi 3,5 km en dirección noreste hasta perecer en el río Duero.
A lo largo de su corto recorrido, varios afluentes de pequeño calado contribuyen a alimentar el Arroyo de los Cabrones en su veloz bajada hasta la desembocadura, tales como el Regato de los Rosales y el Arroyo de Aguasalbas, dispuestos en sendos márgenes del tramo final del cauce principal.
El Arroyo de los Cabrones goza de buena salud, con presencia de agua durante prácticamente todo el año, la cual fluye por un paisaje único, a través de un desnivel de casi 300 m desde su nacimiento hasta su desagüe. Los lugareños solían acceder al río Duero siguiendo el curso del reguero, motivo por el que existe un sendero elevado, cercado por muros de piedra baja, desde el cual se accede a varias fincas y miradores. El refulgente color verde de este lugar difiere notablemente de los alrededores gobernados por los campos de cereal, pues en este recogido ecosistema las escobas (Cytisus scoparius) y jaras pringosas (Cistus ladanifer) ocupan la mayor parte del matorral mientras que, en el fondo del valle, la abundante humedad y la continua disposición de agua ha permitido enraizar a especies botánicas más propias de la cornisa cantábrica que del característico clima mediterráneo del suroccidente castellano-leonés, elevándose en la ribera frondosos rebollos (Quercus pyrenaica) y castaños (Castanea sativa) cubiertos de to clase de líquenes.
Los pueblos celtas como los vetones, quienes se asentaron en la zona, mantenían un estrecho vínculo con los castaños. De hecho, esta especie era sagrada para muchos pueblos prerromanos, pues representaba la honestidad y el otoño en su cultura. De estos especímenes se obtenía el fruto de la castaña, de la que se servían para producir harina y así elaborar pan y dulces, supliendo de este modo la falta de trigo de Las Arribes. Además, aun hoy, en muchas de las casas tradicionales próximas a estos reductos leñosos, como el Arroyo de los Cabrones, se sigue utilizando la madera de castaño en vigas y ebanistería, aprovechando su gran dureza y resistencia.