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Municipio
Poblado de Santa Catalina
Llegando a Villarino de los Aires por el este, el poblado de Santa Catalina da la bienvenida a los visitantes con una ornamental escultura con las letras de “Villarino”. Si bien en su momento Santa Catalina fue un poblado de pleno derecho, hoy no es más que un barrio del propio Villarino.
Esto se debe a que su fundación respondió a la necesidad de ubicar a los trabajadores venidos de fuera de la comarca durante los trabajos realizados en el macro-proyecto del embalse de Almendra, entre 1963 a 1970. La población de Santa Catalina, en concreto, fue ubicada en el paraje del mismo nombre por la empresa Europea de Obras, encargada de construir la central de Villarino, llegando a acomodar hasta 600 residentes entre trabajadores eventuales, permanentes y sus familiares.
Las casas bajas y encaladas de Santa Catalina, de una única planta en su mayoría, fueron diseñadas con el objetivo de favorecer la funcionalidad y los tiempos de ejecución a sus inquilinos, en detrimento de la comodidad propia de un hogar. Aunque eso sí, el poblado en su conjunto disponía de todas las necesidades básicas propias de la vida habitual de la época para los trabajadores y sus familias, tales como escuelas, enfermerías, instalaciones deportivas, iglesia, comedores y cantinas. A este lado de Villarino es donde se alojaron a los operarios y obreros, y la arquitectura de este barrio es notablemente diferente a la que se puede encontrar en el poblado vecino de La Rachita, diseñado para los técnicos e ingenieros que completaban la plantilla laboral.
Tras la ejecución de las obras, muchos de los trabajadores y sus familias acabaron por instalarse indefinidamente en el Poblado de Santa Cataliana, mientras que otros entrelazaron sus vidas con las de la población local, comenzando una nueva etapa y pasando a formar parte de la historia de este municipio de los Arribes del Duero.