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Municipio
Olivares de Duero
A menos de 40 km de Valladolid, en la margen derecha del Duero, se encuentra el municipio ribereño de Olivares de Duero.
Sus orígenes se remontan al siglo XII. Según documentos encontrados, la población se encontraba bajo el control de uno de los compañeros más cercanos de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, concretamente del conde García Ordóñez. Años más tarde, el municipio pasó a relacionarse como propiedad de la Abadía de Valladolid, aunque finalmente, sería adquirida por los habitantes de la misma durante el reinado de Felipe II. Este hecho, lejos de ser positivo, supuso cierta decadencia a nivel económico que se vería acrecentada por la llagada de las tropas francesas a lo largo del siglo XIX.
Olivares cuenta con un interesante patrimonio arquitectónico cuyo máximo exponente es la iglesia de San Pelayo. El templo, de estilo gótico, fue construido en el siglo XV y consta de tres naves cubiertas por bóvedas de crucería de forma estrellada. La mayor joya que atesora la iglesia es su retablo mayor, que data del siglo XVI, de estilo renacentista español y realizado por el Maestro de Olivares. En 1979 fue declarado Bien de Interés Cultural.
A las afueras del pueblo, aún en el casco urbano, se levanta la ermita de Nuestra Señora de la Virgen de la Estrella, patrona del municipio, donde reposa una bella imagen de la Virgen. La construcción data del siglo XVII y está realizada en piedra. Presenta una única nave cubierta por bóveda de cañón.
Otro edificio que puede resultar interesante es una antigua casa conocida como “El Mesón” utilizada, según cuentan en el pueblo, como residencia temporal de algunos monarcas como Carlos V.
Por último, cabe mencionar el bello puente renacentista compuesto por siete arcos que permite cruzar el Duero para llegar a Quintanilla de Onésimo. La infraestructura fue ordenada construir por los Reyes Católicos en el siglo XVI.
Como muchos pueblos de la zona, Olivares está dentro de la Denominación de Origen Ribera de Duero, siendo la producción vinícola y las bodegas de la zona el principal motor de su economía.
Dos son principalmente las festividades que se celebran en la villa. Por un lado San Pelayo, el 26 de junio, y la Virgen de la Estrella, el sábado más cercano al 22 de septiembre.