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Cultura
Molino del Carrascal
En el río Izana, uno de los afluentes del Duero, se encuentra el Molino del Carrascal. Esta construcción se sitúa a escasos 500 m aguas arriba del punto en el que ambos cursos fluviales se unen.
La construcción de este tipo de infraestructuras pretendía utilizar la fuerza del agua para moler cereales y así poder crear harinas. Su funcionamiento era sencillo: el agua descargaba sobre el espacio situado bajo ellos, donde se encontraba el rodezno que recibía el agua y hacía girar la maquinaria. Para el aprovechamiento de estos molinos era fundamental el desnivel entre la entrada y el punto de descarga del agua, el diseño de los álabes del rodezno, el ángulo de incidencia del chorro de agua y la altura del salto final. El diámetro de los rodeznos solía ser de alrededor del metro y medio.
Gracias a la construcción de este tipo de infraestrucutras comenzaron a florecer en España las primeras industrias harineras en el siglo XIX.