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Municipio
Tardajos de Duero
El pueblo de Tardajos, situado a 15 km respecto la capital soriana, se emplaza en una zona de dehesas y campos de cultivo. Es una localidad que se beneficia de las aguas del Duero y desde la antigüedad ha sido una población dedicada a la actividad agrícola y ganadera.
En el ámbito territorial de Tardajos de Duero podemos encontrar dos yacimientos arqueológicos que nos permiten comprender los primeros pasos en su historia. El primero de ellos es el yacimiento de Santa María, ubicado al sur de la población próxima al río Duero. Consiste en los restos de un antiguo asentamiento de épocas romanas altoimperiales. Se distingue del resto del territorio por ser una pequeña área con relieves cubierta por arbolado y vegetación rodeada de una zona de cultivo plana. Por otro lado, encontramos los restos de la Majada de Tía Elena, ubicada en la orilla contraria del río Duero. Consiste en los remanentes de otro antiguo asentamiento rural que se estima que datan de la época romana altoimperial.
Como el resto de las localidades de la zona, Tardajos recibió nuevos pobladores tras la recuperación del territorio por parte de los cristianos. Perteneció al Sexmo de Lubia en la Comunidad de Villa y Tierras de Soria, caracterizándose esta área por ser tierras de sequeros con una gran riqueza en cultivos de grano, ganadería de ovejas churras junto con algunas cabezas de ganado. Con la caída del Antiguo Régimen, el pueblo pasaría a ser un municipio constitucional que se conocería como Tardajos y granjas. También se reflejaría la habilidad del pueblo en la artesanía de cestas.
Entre su patrimonio destaca la Iglesia de Bartolomé, aunque este templo tuvo que ser restaurado en 2010 a causa de un incendió que acabó con la cubierta y las bóvedas. Además, cerca del curso del río Duero se levanta la ermita de la Virgen de los Álamos.
Por otra parte, se pueden visitar los parajes de San Juan y Santamaría, donde se conservan algunos restos arqueológicos entre los que destacan algunas casas solariegas con los escudos de la familia Zapata.
En la parte más baja del pueblo, el visitante podrá descubrir el antiguo lavadero, que era utilizado antaño como sitio para lavar las ropas. Allí solían reunirse las mujeres para hablar de los temas que les interesaban y, aunque todavía hay personas que se acercan hasta este lugar para lavar piezas de tela de gran tamaño como sábanas, el lugar ha quedado como punto de encuentro de los más pequeños del lugar.
Dos son las principales festividades que se celebran en el pueblo. Por un lado las fiestas patronales de San Bartolomé, que tienen lugar el 24 de agosto y, por otro, la romería en honor de la Virgen de los Álamos, el 12 de octubre.