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Geología
Cueva del Asno
Ubicada en la margen izquierda del río Duero, en las inmediaciones de Los Rábanos (Soria), se encuentra la Cueva del Asno. El acceso a la cueva se realiza tomando la salida sur del pueblo y requiere cruzar, previo permiso, el paso de la presa Sinova. Es entonces cuando una pista en dirección este conduce hacia la cueva, remontando el río a través de un terreno de monte bajo conocido como el Bosque de Sinova, un pinar donde predominan el pino silvestre (Pinus sylvestris) y el pino resinero (Pinus pinaster) junto a ejemplares de encina (Quercus ilex).
La Cueva del Asno es una formación natural subterránea que se ha desarrollado sobre calizas del cretácico superior, periodo que abarca entre los 100 y los 66 millones de años antes de nuestra era, donde la acción del agua sobre la roca originó importantes formaciones de estalactitas, estalagmitas y columnas calcáreas. La cavidad se compone de un amplio vestíbulo y dos grandes galerías dispuestas paralelamente entre sí, formando un entramado laberíntico de más de 1 km de túneles.
El recorrido desde la entrada principal comienza en el llamado Paseo de las Hormigas y continúa a través de varias salas y pasajes, como la Sima del Perro; algo estrecha, y la Sala del Confesionario; que alberga grandes formaciones kársticas. Destaca a lo largo de la Cueva del Asno la presencia de numerosos espeleotemas, como columnas y concreciones, mientras que la falta de gours; diques escalonados surgidos de charcos, y sifones; tramos deprimidos inundados, sugiere que la cueva ha estado inactiva durante un largo período y está en un proceso de disolución y colapso. En la oscuridad de sus galerías y rincones, concretamente en la sala de El Museo, tienen su cubil una gran cantidad de murciélagos; quienes a lo largo de los años han abonado el suelo de guano, así como otras especies animales como arañas e insectos cavernarios.
Existe constancia arqueológica de que la Cueva del Asno sirvió de refugio desde la Edad de Bronce a diversos pobladores del Alto Duero, ya que dentro podían encontrar protección frente a las adversidades climáticas y externas. Prueba de ello son los diferentes materiales encontrados en la entrada principal y la primera salida, la cual simula un gran salón iluminado por la luz que se filtra desde una apertura lateral. Entre cerámicas y fragmentos de hierro, se han encontrado ajuares funerarios y restos óseos de animales prehistóricos como toros (Bos taurus) y ciervos (Cervus elaphus), aportando una valiosa información a lo que ya conocíamos sobre nuestros ancestros.
Cabe indicar que adentrarse en una cueva como esta requiere de la preparación y el equipo necesario. No se encuentra iluminada, posee tramos resbaladizos y existen zonas; como la Galería Alto Duero, donde el riesgo de asfixia es real, a causa de la baja concentración de oxígeno. Por estos motivos y pese a ser una cueva de relativo fácil acceso, es necesario advertir que la espeleología no deja de constituir una actividad peligrosa, incluso para quienes la practican de manera habitual.