
Puntos de Interés
Hidrografía
Río Golmayo
Si bien la ciudad de Soria está indiscutiblemente asociada al curso de Duero, cabe recordar que ésta se encuentra en realidad rodeada de dos ríos, el ya mencionado río Duero y el río Golmayo. Este pequeño afluente, de apenas 12 km de longitud, debe su nombre al municipio homónimo de Golmayo, o puede que quizás fuera el río quien diera nombre a la población. En cualquier caso, en su corto recorrido, este río recorre íntegramente una porción del territorio soriano para acabar muriendo en el Duero, como la inmensa mayoría de aquellos que nacen entre las cumbres cuyas vertientes encaran la meseta norte.
Las aguas que originan el río Golmayo proceden de la infiltración del agua de lluvia en un acuífero próximo al Pico Frentes, el cual se alza 1382 m sobre el nivel del mar en el extremo oriental de la Sierra Llana, ubicada a su vez en la parte más meridional del Sistema Ibérico. El nacimiento del río Golmayo es el principal atractivo de la zona, pues es en el manantial de la Toba que el cauce debe salvar una distancia de 20 m de altura, originando un salto de agua conocido como cascada de la Toba, aunque este fenómeno natural únicamente ocurre durante periodos de fuertes lluvias, asociados por lo general a la primavera y el otoño. Es por este manantial que el vecino pueblo de Fuentetoba recibe su característico nombre.
Tras recoger las aguas de numerosos barrancos de la Sierra Llana y de la Sierra de San Marcos, el río Golmayo pasa por la población homónima para desembocar sin apenas tiempo en la capital soriana, justo donde el Duero abandona la histórica urbe y pone dirección sur hasta Almazán. Hasta este punto, el río tiene tiempo de cruzar amplias zonas boscosas de melojares (Quercus pyrenaica) y encinares (Quercus ilex) alternadas con campos de cereal, prados y pastizales exuberantes. En este entorno silvestre habitan, entre otras muchas, especies tan emblemáticas de la fauna ibérica como el jabalí (Sus scrofa), el tejón (Meles meles), el conejo (Oryctolagus cuniculus), el corzo (Capreolus capreolus), la víbora hocicuda (Vipera latastei) o el escurridizo eslizón tridáctilo ibérico (Chalcides striatus). Bajo sus aguas podemos encontrar nadando especímenes de barbo (Barbus bocagei) y boga del Duero (Chondrostoma duriense) representando a los peces, puede que incluso se llegue a avistar anfibios tan poco comunes como el tritón jaspeado (Triturus marmoratus). Junto a éstos, las aves acuáticas completan el ecosistema ribereño del río Golmayo con ejemplares de la importancia de la abubilla (Upupa epops), el abundante ánade real o azulón (Anas platyrhynchos) y el experimentado martín pescador (Alcedo atthis).