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Municipio
Obregón
Ubicada en el fértil valle de Cayón, en el municipio de Santa María de Cayón, Sarón es el núcleo más poblado de la comarca, con alrededor de 3400 habitantes. Originalmente un barrio de La Abadilla, debe su nombre a Jun Antonio de Saro Galbán, un hombre de imponente estatura, complexión robusta y espesa barba, conocido popularmente como "Sarón" que fue el primero en construir en la zona. Su legado perdura en el nombre de la localidad, que evolucionó desde un humilde asentamiento hasta convertirse en la cabecera comarcal del valle del Pisueña.
La construcción de la carretera nacional 634 marcó un punto de inflexión para Sarón, fomentando un auge comercial y demográfico. La “Venta Sarón” se convirtió en un referente local para viajeros y comerciantes, consolidando la identidad del lugar. A principios del siglo XX, la llegada del ferrocarril Astillero-Ontaneda atrajo más habitantes, impulsando la construcción de viviendas, posadas y fondas. Este dinamismo convirtió Sarón en sede de una feria ganadera de la región, predecesora de la Feria Nacional de Ganados de Torrelavega, y reforzó su papel como centro económico de la región.
Sarón se asienta cerca de la confluencia del río Pisueña con su afluente, el Suscuaja, rodeada por un exuberante bosque mixto de ribera. Sauces, alisos, chopos y fresnos, se entrelazan con juncos y helechos, creando un paisaje de gran belleza que invita a recorrer sus riberas y disfrutar de la serenidad del valle de Cayón.
Actualmente la localidad se ha convertido en un núcleo económico muy activo, siendo hogar de numerosas pequeñas y medianas empresas, así como talleres que conforman un tejido industrial y comercial muy activo. Esta vitalidad consolida su posición como centro neurálgico del valle del Pisueña.
En cuanto al patrimonio cultural de Sarón, entre sus monumentos destaca la ermita de San Lázaro, un modesto pero significativo símbolo de la localidad, reconstruido entre 1926 y 1927. Las festividades, por su parte, son el alma de la comunidad. Durante el primer domingo de julio, las fiestas del Perpetuo Socorro, llenan el valle de color y animación atrayendo a gran número de visitantes, un logro por las que son consideradas las fiestas más concurridas del valle. Además, en la primera quincena de septiembre, el Concurso-Exposición Regional de ganado frisón del Valle de Cayón celebra la herencia ganadera de la región, un evento que combina tradición y orgullo comarcal.