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Cultura
Castro Cavadoso
Entre el espeso robledal van apareciendo como fantasmas del pasado, las ruinas de un antiguo castillo medieval. La antigüedad de las ruinas no se conoce con exactitud, pero existe un escrito del año 1230 en el que se cita este lugar como perteneciente a los condes de Ribadavia. Su final, en cambio, está bien documentado: la fortaleza fue destruida durante la revuelta Irmandiña, entre 1467 y 1469, un levantamiento en el que se destruyeron cerca de 130 castillos y fortalezas en Galicia.
En su época de esplendor, el castillo contaba con una imponente torre del homenaje, tres líneas de murallas defensivas, la última con su propia torre vigía y múltiples edificaciones en su interior. Actualmente, la naturaleza ha invadido el espacio y sólo es posible imaginar la magnitud que tuvo en su día.
Aun así, los vestigios permiten reconstruir parte de su historia: muros semiderruidos de hasta 4 m de altura marcan el trazado de antiguas estancias y defensas. Uno de los elementos mejor conservados es su puente medieval que aún permite cruzar el río Arenteiro y entrar a la fortaleza, acompañado de un tramo de la calzada original que, siglos atrás, guio los pasos de nobles, guerreros y campesinos.