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Hidrografía
Río Ebro
El río Ebro es uno de los ríos más importantes de la Península Ibérica y de la vertiente mediterránea europea, siendo su cuenca la más extensa y caudalosa, aunque su longitud de 930 km lo sitúa como el segundo río más extenso tras el Tajo.
La cuenca del río Ebro supone el 17% del territorio peninsular ocupando una superficie de 85.534 km2 que se extiende por el sur de Francia, Andorra y nueve comunidades autónomas.
En el transcurso de su recorrido el río Ebro recibe aportaciones por su margen izquierda a través de importantes afluentes, como el Aragón, Gállego o Cinca-Segre, procedentes de los Pirineos y los montes Cantábricos, con los que limita al norte. Mientras que, por su margen derecha el Ebro recibe aportes de los ríos Oja o Trión, Jalón, menos caudalosos y procedentes del Sistema Ibérico, límite de la cuenta al sureste. Próximo a su desembocadura el Ebro limita al este con la sierra Costero-catalana de la que recibe aportes de ríos y arroyos de menor entidad. Cabe destacar que a pesar de que la tradición dice que el río Ebro nace en Fontibre (Cantabria), estudios posteriores han determinado que el manantial es en realidad una fuente kárstica donde brotan las aguas del río Híjar, por lo que su nacimiento natural es el pico Tres Mares a 2.173 m.s.n.m.
En el sector occidental de la cuenca, correspondiente al curso alto, la transición desde los pisos bioclimáticos más elevados hasta los más bajos conlleva el paso de bosques de coníferas, a los bosques mixtos pasando por las zonas de llanura próximas al cauce del río que se entremezclan los campos de cultivo de cereal y vid hasta alcanzar los bosques de ribera.
En el sector oriental próximo a la franja costera mediterránea y correspondiente a los cursos medios y bajo comienza a proliferar el bosque puramente mediterráneo donde pinos y arbustos de bajo porte tapizan el monte bajo. Cuando el bosque se reduce predominan las estepas y zonas semiáridas, donde las especies de matorral se desarrollan con facilidad. Mientras que, en la zona intermedia entre el cauce y las zonas más elevadas son comunes los bosquetes de ribera junto arbustos zarzamoras, hasta alcanzar el cauce o los humedales ligados a este, donde es común encontrar especies hidrófilas además de especies puramente acuáticas.
El cauce del río y las zonas húmedas próximas a él suponen importantes refugios para diversas especies de aves que se acerca al río para reproducirse, hacer altos en la migración o desarrollar todo su ciclo vital. Además de aves, el Ebro es uno de los últimos vestigios donde habita el visón europeo y la nutria, aunque el estado de las poblaciones cada vez es más delicado.
La desembocadura del Ebro se encuentra cerca de Tortosa, en Tarragona, donde el río vierte sus aguas al mar mediterráneo. Se trata de un enclave muy especial ya que, a lo largo de los siglos, el río ha ido depositando sedimentos dando lugar al conocido Delta del Ebro, que actualmente aglutina innumerables actividades agrícolas de regadío, un parque natural y conforma extensas playas.