
Red de Caminos
Naturales
Etapa 17: Uharte Arakil - Lizarrusti
Descripción
Descubriendo la sierra de Aralar
Esta etapa transcurre por la sierra de Aralar, un sistema montañoso de naturaleza kárstica, marcado por su proximidad biogeográfica al Pirineo, que constituye el límite geográfico entre la vertiente Cantábrica y la Mediterránea. Es zona de importantes hayedos aunque también ofrece muestras interesantes de robledales y quejigares, así como paisajes pastoriles, roquedos y rasas, testigos de numerosas generaciones de pastores que han sabido vivir de estas sierras, en perfecta armonía y legando un paisaje de notable riqueza y gran belleza escénica.
La etapa comienza en Uharte-Arakil, desde la iglesia de San Juan Evangelista por la calle Ibaiko, hacia el Norte. Tras pasar la última casa del pueblo se cruza por un puente el río Araquil, y se continúa por la carretera NA-2410 hacia la derecha, durante unos 500 m. Al llegar a las proximidades de la ermita de Santa María de Zamarce, se tomará un desvío a la izquierda que lleva hacia el santuario de San Miguel de Aralar. Tras recorrer unos 600 m por esta carretera, se deberá abandonar, tomando un sendero pedregoso e irregular que sale a la izquierda. La Senda asciende zigzagueando por una ladera arbolada de notable pendiente, a lo largo de unos 4,5 km de recorrido y 700 m de desnivel; se llega al monte San Miguel (1.296 m), donde se asienta el santuario, en lo alto de la sierra de Aralar. Durante la ascensión se pueden contemplar, cerca del sendero, restos megalíticos como el dolmen de Artzabal y el dolmen de Otsopasaje, así como formaciones boscosas mixtas de gran belleza, en las que se entremezclan quejigos (Quercus faginea) y encinas (Quercus ilex) con pequeños bosquetes de hayas (Fagus sylvatica) y un variado estrato arbustivo de arces (Acer sp.), majuelos (Crataegus monogyna), brezos (Erica sp.), euforbias (Euphorbia sp.), espinos, eléboros, etc., que amenizan la dura ascensión.
A la llegada al monte de San Miguel, junto al santuario, se podrá disfrutar de magníficas vistas hacia el corredor del Arakil y la sierra de Andía y San Donato. También se podrá contemplar el propio santuario, conjunto románico que, según apuntan las investigaciones, se reconstruyó en el siglo XII a partir de un templo del siglo IX destruido casi en su totalidad en un avance musulmán y del que se habrían aprovechado algunos restos de muro original.