Red de Caminos
Naturales
Camino Natural Vía Verde del Oja
Descripción
El ferrocarril que seguía al rio Oja
El Camino Natural Vía Verde del Oja recorre, en gran parte de su trazado, la antigua vía del ferrocarril de vía estrecha que unía Haro con Ezcaray. Este tren, que estuvo en servicio entre 1916 y 1969, fue durante décadas una importante conexión para los pueblos del valle. Hoy apenas quedan restos visibles de aquel pasado ferroviario, pero su trazado sigue sirviendo a senderistas y ciclistas que lo recorren siguiendo el curso del río Oja - o Glera, como también es conocido-, que acompaña la ruta siempre a la izquierda, en su descenso hacia el río Tirón. La suavidad del terreno y pendiente constante en bajada hacen de este camino natural una ruta cómoda y agradable.
La ruta se inicia en un en un área de descanso cerca de la antigua estación, hoy rehabilitada como restaurante, que daba servicio a Ezcaray. Desde la estación puede accederse fácilmente al casco urbano de esta población cruzando el puente sobre el río Oja. El primer tramo discurre por las estribaciones más septentrionales de la sierra de la Demanda, entre los llamados montes de Suso, al oeste, y los de Yuso, al este, un paisaje que combina bosques, praderas y los perfiles suaves de las montañas riojanas.
El inicio del recorrido transcurre bajo un dosel de plátanos (Platanus x hispánica), por un tramo asfaltado con tráfico compartido, por lo que conviene extremar la atención. En seguida aparece el desvío hacia la ermita de Nuestra Señora de Allende, patrona de Ezcaray, un edificio del siglo XVIII en estilo barroco con una privilegiada localización que domina el valle del Oja desde su posición privilegiada. En su interior se conservan retablos, exvotos e imágenes barrocas época.
De vuelta al camino principal, se pasa junto a un área de autocaravanas con merendero y junto a la cual se pueden ver los restos de unos hornos de cal. Al final de esta zona recreativa se pasa del asfalto a zahorra compactada y desaparece el tráfico motorizado, salvo vehículos autorizados. Este ambiente tranquilo y seguro se mantienen durante casi todo el recorrido, exceptuando los cruces con carreteras o caminos de servicio y los accesos a fincas.
El trazado describe una amplia curva alrededor de la peña de San Torcuato, un promontorio calizo que destaca por sus paredes verticales descubiertas de vegetación en que resalta el color claro de las calizas. La flora acompañante es un bosque mixto de frondosas de hayas (Fagus sylvativa) y quejigos (Quercus faginea), acompañados de arces (Acer sp.), cerezos (Prunus avium), nogales (Juglans regia), avellanos (Corylus avellana) y fresnos (Fraxinus sp.). En las zonas más húmedas aparece también el acebo (Ilex aquifolium). Cuando el arbolado se abre, las vistas hacia el oeste se extienden hacia la llanura de inundación del río Oja, cubierta de pastizales, choperas (Populus sp.) de producción y algunos cultivos, con los montes de Suso al fondo.
Pronto se distinguen las primeras casas de Ojacastro, a la izquierda. Tras cruzar un puente de piedra sobre el arroyo San Pelayo o Malarriña, se alcanza un conjunto de edificios donde se situaba la antigua estación que daba servicio a esa localidad. Una mesa interpretativa permite conocer mejor el paisaje que queda al sur de la ruta. Desde aquí puede accederse a Ojacastro cruzando el río por un puente y caminando algo más de un kilómetro – en parte por carretera, por lo que se recomienda precaución-, o retomar el aliento junto al área recreativa situada junto al puente.
El camino queda encajado durante unos cientos de metros entre trincheras excavadas en la montaña, un recuerdo de la antigua infraestructura ferroviaria. Tras unos metros, la vegetación vuelve a cerrar sobre el sendero y se avanza de nuevo bajo el bosque de frondosas. Al acercarse a unas naves ganaderas, un breve desvío de apenas cien metros hacia la izquierda lleva hasta una curiosa construcción ovalada de piedra: un antiguo refugio de pastores. Más adelante las vistas se abren al llegar a un valle, se cruza sobre un arroyo por un puente metálico. Poco después se llega a un cruce con la carretera que lleva, a mano derecha, a San Asensio de los Cantos o Santasensio, una pequeña aldea dependiente de Ojacastro. Siguiendo esta carretera se alcanza, pasado el núcleo de casas, un desvío que permite acceder a la ermita de la Ascensión, un sencillo templo románico construido entre los siglos XII y XIII.
De nuevo entre bosques, este paisaje mantiene su carácter umbrío durante algo más de un kilómetro, hasta que la ruta abandona definitivamente las laderas de la sierra de la Demanda y se abre a una amplia llanura agrícola. Se alcanza así un cruce rodeado de edificios, algunos de ellos antiguos pabellones ferroviarios hoy reconvertidos, donde se encontraba la antigua estación de Santurde/Santurdejo.
Precisamente desde este punto se puede acceder a estas dos localidades, Santurde, a 800 m hacia la izquierda, o a Santurdejo, a 1,8 km hacia la derecha. El camino continúa de frente, cruzando el río Santurdejo por un puente metálico y más adelante otra carretera da acceso a esta localidad.
En los siguientes 4,5 km el paisaje mantiene una apariencia similar, con el trazado avanzando entre campos de cereal - trigo, cebada, triticale o avena – junto a parcelas de colza, girasol, leguminosas y frutales. Aunque el tráfico está restringido, conviene prestar atención al cruce con los caminos rurales de acceso a las fincas.
El itinerario se aproxima después a Santo Domingo de la Calzada. A esta localidad se accede por el sureste, tras cruzar la carretera LR-325- donde se recomienda precaución-, y atravesar el polígono industrial por la calle de la Estación del Ferrocarril, este nombre de calle como único vestigio del paso del tren por esta localidad. Esta vía desemboca en la carretera de Logroño, punto de conexión con el Camino se Santiago Francés entre Nájera y Santo Domingo de la Calzada.
Aunque el Camino Natural solo roza el núcleo urbano, merece la pena acercarse a esta histórica localidad fundada en el siglo XI. El recinto amurallado, sus plazas y palacetes o sus edificios religiosos, conservan el esplendor medieval que la hizo célebre entre los peregrinos. Sobresalen la abadía cisterciense, el convento de San Francisco y, sobre todo, la catedral de Santo Domingo y su torre exenta, cuya construcción se inició en el año 1158. En el interior descansan los restos del santo, protagonista de numerosos milagros, entre ellos el del gallo y la gallina que, según cuenta la leyenda, cantaron después de asados. A día de hoy, un gallinero con ambos animales vivos mantiene viva la tradición.
El recorrido continúa hacia el norte, abandonando Santo Domingo de la Calzada entre huertas y cultivos. Se pasa bajo la autovía A-12, donde hay un área de descanso, y poco después se cruza la carretera que conduce a Bañares. A partir de aquí se incorporan un par de elementos nuevos al paisaje: los viñedos, que comienzan a aparecer junto al camino, y algunos huertos solares.
Después de casi 4 km se llega a otra amplia área de descanso, ubicada donde estuvo la estación de Bañares. El único testimonio ferroviario visible es un tramo del bordillo del antiguo andén. Se cruza entonces la carretera LR-309, que conduce a Bañares -a 3 km de distancia- , y un kilómetro después, se llega a otra área de descanso junto a un canal de riego.
El Camino Natural se encuentra de frente con la carretera LR-111 y se separa del antiguo trazado del tren. Mientras el ferrocarril continuaba al otro lado de la carretera en línea recta hacia Castañares, la ruta cicloturista discurre en paralelo a izquierda de la carretera, entre su talud y una pista rural a la derecha. En 1,26 km se llega hasta una rotonda desde la que parte el desvío hacía Castañares de Rioja, a 1,2 km. Otro tramo de 1,25 km nos devuelve al antiguo trazado ferroviario. Entre cultivos de cereal, viñedos cada vez más frecuentes y una plantación de chopos, se alcanza el punto donde los trazados del antiguo ferrocarril y del Camino Natural se separan definitivamente. Mientras que el primero continúa recto en dirección nornoreste, el segundo gira a la izquierda en busca de la carretera LR-111.
Al acercarse a esta vía se divisa, al otro lado, la ermita de San Román de Ajuarte, único vestigio de la desaparecida población de Ajuarte. El itinerario bordea la carretera hasta llegar a una rotonda. Tras superarla, se pasa bajo la LR-111 y, después de otra rotonda, se cruza la carretera de Castañares a Casalarreina, y se continúa en paralelo a ella. Aunque los cruces están debidamente señalizados y el carril por el que discurre el camino está separado de la carretera, conviene mantener la precaución.
Antes de alcanzar las primeras casas de Casalarreina, el camino se separa de la carretera para acercarse al río entre plantaciones de chopos y vegetación de ribera, bordeando unas instalaciones deportivas. Así se alcanza el final del recorrido junto a un puente metálico, a pocos metros del puente monumental de Casalarreina, una construcción en sillería del siglo XIX. Frente a él se alza el monasterio de Santa María de la Piedad, una joya del siglo XVI en excelente estado de conservación que cada verano acoge el festival “Classica” de música antigua.
Entidades gestoras:
Enlaces de interés
- Ayuntamiento de Casalarreina
- Ayuntamiento de Tirgo
- Ayuntamiento de Zarratón
- Ayuntamiento Castañares de Rioja
- Ayuntamiento de Bañares
- Ayuntamiento de Baños de la Rioja
- Ayuntamiento de Santo Domingo de la Calzada
- Ayuntamiento de Santurdejo
- Ayuntamiento de Santurde de Rioja
- Ayuntamiento de Ojacastro
- Ayuntamiento de Ezcaray
- Ayuntamiento de Santo Domingo de la Calzada
Perfil
(calculado según criterios MIDE para un excursionista medio poco cargado)
Destacados
Información adicional
Ferrocarril Secundario de Haro a Ezcaray.
El ferrocarril de vía estrecha que unió Haro y Ezcaray fue conocido popularmente como “El Bobadilla”. Su trazado, de 34 km, dio servicio durante buena parte del siglo XX a las localidades del valle del Oja. Aunque su origen se remonta a iniciativas de finales del siglo XIX, el proyecto se consolidó tras la aprobación de la Ley de Ferrocarriles Secundarios de 1908.
Cuando se redactó el proyecto se preveía dar servicio a una población de más de 25.800 habitantes, con una estimación de unos 137.000 desplazamientos de viajeros anuales. Además del transporte de personas, estaba pensado para mover minerales -hierro y cobre- procedentes de las minas de las aldeas de Ezcaray y productos agroalimentarios de la comarca.
Las obras comenzaron en 1913, y el ferrocarril se inauguró tres años después. Contaba con estaciones en Haro –donde existían dos, Haro-Empalme y Haro-Ciudad-, Casalarreina, Castañares de Rioja, Bañares, Santo Domingo de la Calzada, Santurde/Santurdejo, Ojacastro y Ezcaray. Las más destacadas por su arquitectura fueron las de Haro, Santo Domingo de la Calzada y Ezcaray, mientras que el resto eran bastante más sencillas y funcionales. Entre los puentes construidos en su recorrido, sobresalen por su ejecución en sillería el de Haro, sobre el río Tirón, y el de Ojacastro, sobre el arroyo Malarriña. El recorrido incluía hasta ocho pasos a nivel con barrera.
En 1923 se propuso modernizar la línea, transformándola en vía ancha y prolongándola hasta la línea Calatayud/Cidad-Dosante (Santander-Mediterráneo) en Abejar, pasando por los pueblos de la sierra de la Demanda. Este proyecto, de casi 100 km, incluía 57 túneles, uno de ellos de 4700 m de longitud, pero nunca llegó a ejecutarse.
La competencia del transporte por carretera fue debilitando la rentabilidad del ferrocarril, que entró en suspensión de pagos en 1962. Su último viaje se realizó el 16 de enero de 1964. Hoy gran parte del trazado entre Ezcaray y Casalarreina ha renacido como Camino Natural, ofreciendo a las personas visitantes un recorrido sereno por los mismos paisajes que antaño atravesaba el tren.
El río Oja
El río Oja, conocido en su tramo inicial como Glera o La Hilera, nace en el paraje Llano de la Casa, en plena sierra de la Demanda, y fluye en dirección nornoreste hasta unirse, tras recorrer algo más de 60 km, al río Tirón, cerca de la localidad de Cihuri. Desde allí, sus aguas llegan al Ebro a la altura de Haro.
En su primer tramo, el Oja discurre entre los valles de montaña recibiendo el aporte de pequeños ríos y arroyos como el Ciloria, antes de abrirse a la vega de la margen derecha del Ebro y sus tributarios: Najerilla, Iregua, Leza, Cidacos o Alhama.
La tradición popular sostiene que el nombre de La Rioja deriva precisamente de este río Oja, Aunque esta teoría no es algo aceptado universalmente y, de hecho, ni siquiera la procedencia del nombre del río está clara, con las principales hipótesis otorgándole un origen vasco o latino.
Sea como sea, este río modesto, de caudal variable y carácter imprevisible, ha dado entidad a toda una región. No en vano, en la zona de Santo Domingo de la Calzada aún se dice: “El río Oja, baja cuando se le antoja”.
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RECOMENDACIONES DE SEGURIDAD
- Se recomienda prestar especial atención en los cruces de carreteras de doble dirección, cruzar andando cuando lo indica la señalética y estar atentos en los tramos compartidos con el tráfico, que se encuentran señalados durante el trayecto.
RECOMENDACIONES GENERALES
-Infórmate sobre los aspectos técnicos de la ruta y sobre la meteorología del día.
-Cuida del medio ambiente. Procura no molestar a los animales ni deteriorar la vegetación. Respeta las zonas privadas.
-Debes dar prioridad a los peatones y cumplir con las normas generales de circulación.
-El entorno por el que vas a circular es abierto, de libre circulación y escenario de múltiples actividades (deportivas, forestales, ganaderas y agrícolas). Mantén una actitud comprensiva, prudente, responsable y respetuosa.