Red de Caminos
Naturales
Etapa 1: Santa Cruz de La Palma – San Juan de Puntallana
Descripción
Dejando atrás la ciudad, comienza la aventura.
Espectacular primera etapa del Camino Real de la Costa y Medianías (GR-130) que parte de la capital de la isla, Santa Cruz de La Palma, con su patrimonio arquitectónico como máximo exponente. Se suceden los barrancos destacando el Barranco del Agua, catalogado como Sitio de Interés Científico, hasta finalizar en la tranquila y apacible localidad de San Juan de Puntallana.
La primera etapa del Camino Natural de La Palma, concretamente de su GR-130, también conocido como Camino Real de la Costa y Medianías, comienza en la emblemática Plaza de España de Santa Cruz de La Palma.
Antes de emprender los algo menos de 11 km que tiene la etapa, es imprescindible hacer una pausa en esta histórica plaza y admirar la iglesia de El Salvador, su hermosa Fuente y el majestuoso edificio del Ayuntamiento. La iglesia, levantada tras la conquista cristiana, ha sido remodelada y ampliada a lo largo del tiempo, mientras que la Fuente y el Ayuntamiento son posteriores. Estos últimos se construyeron tras el ataque del pirata francés Leclerq, que destruyó gran parte de la ciudad, incluido el antiguo consistorio. Este hecho hizo necesaria la construcción del actual ayuntamiento en el año 1588, usando piedra traída de la vecina isla de La Gomera.
Sin más preámbulos, comienza la etapa en la ya mencionada Plaza de España, avanzando por la calle O’Daly, una de las principales zonas comerciales de Santa Cruz de La Palma. A pocos pasos, al cruzar la avenida del Puente, es posible divisar la playa de la ciudad, decorada con una llamativa escultura de un cetáceo que embellece el paisaje. Siguiendo la ruta por la calle Anselmo Pérez de Brito, se alcanza el Monumento a El Enano, situado junto al Museo Naval-Barco de la Virgen. Este museo se encuentra ubicado en el interior de una réplica de la Santa María, la famosa nave que llevó a Cristóbal Colón a las costas americanas.
Después, el recorrido continúa cruzando la avenida de las Nieves y el barranco que le da nombre, el Barranco de Las Nieves, todavía en el casco urbano de la ciudad. Más adelante, al cruzar la carretera LP-1, se avanza por la calle Abenguareme, el último tramo antes de abandonar definitivamente la ciudad para sumergirse de lleno en la naturaleza de la isla.
El recorrido sigue hacia la izquierda por camino de tierra, claramente señalizado, alcanzando poco después las primeras plataneras. Tras un corto tramo de zigzagueo, comienza el ascenso por el conocido como Barranco de Carmen hasta alcanzar la carretera LP-1. En este punto se avanza por la acera para cruzarla finalmente por el paso de cebra situado en la rotonda que une la mencionada carretera LP-1 con la carretera de circunvalación LP-20, también atravesada por un paso de peatones.
El camino continúa ascendiendo por una vía asfaltada hasta alcanzar La Palmita, una barriada tranquila con profundas raíces ganaderas, especialmente en la cría de ganado caprino. Después se continúa avanzando en paralelo a la carretera LP-1, para abandonarla tras cruzar la carretera LP-4, tomando poco después un camino de tierra.
Metros más adelante, el recorrido vuelve a avanzar en paralelo a la carretera LP-1, pero esta vez, se hace por una senda estrecha que discurre a la derecha de la mencionada carretera. Tras avanzar unos metros se alcanza la Escultura a Los Gomeros, erigida en honor a los paisanos de la isla vecina.
Tras recorrer un nuevo tramo en paralelo a la carretera LP-1, es momento de cruzar la carretera extremando las precauciones para comenzar la exigente ascensión por senda de tierra y piedra que comienza en la parte baja del Barranco Seco. El esfuerzo de la ascensión se ve sobradamente recompensado por las espectaculares vistas del barranco y del inmenso océano Atlántico que se extiende a lo lejos.
El recorrido continúa por una calle asfaltada, avanzando entre las viviendas de La Verada, rodeadas de pequeños huertos con diferentes plantaciones. Se alcanza el Lomo del Pino, cruzando por la carretera vecinal de La Lomadita, siguiendo por camino de tierra. Luego, se desciende nuevamente para cruzar la carretera LP-1, siempre extremando las precauciones. A partir de aquí, el trayecto sigue en paralelo a la carretera por una senda protegida tras la bionda, hasta alcanzar la boca sur del Túnel del Barranco del Agua. En este punto, se toma la pista asfaltada a la derecha, que sirve como alternativa al mencionado túnel para el tráfico motorizado.
Ya en pleno Barranco del Agua, lugar de especial importancia catalogado por ello como Sitio de Interés Científico, se vuelve a cruzar la carretera LP-1 para iniciar una breve, pero intensa subida por un sendero. Este ascenso culmina en la ermita de Santa Lucía, una sencilla construcción tradicional canaria que custodia en su interior una talla flamenca de principios del siglo XVI, siendo esta una de las más antiguas del archipiélago.
Comienza un descenso por una calle asfaltada que atraviesa el tranquilo y disperso barrio de Santa Lucía, hasta cruzar nuevamente la omnipresente carretera LP-1. Tras el cruce, el recorrido sigue por camino asfaltado que poco después pasa a ser una vía de tierra, entre viviendas dispersas. Después de pasar por dos cruces de calles, un pequeño tramo de camino conduce al viajero a la avenida de Atabara, junto al Colegio Público de Puntallana.
Los últimos metros de la etapa transcurren por la mencionada avenida, dejando a la izquierda el ayuntamiento del municipio, hasta llegar a la iglesia de San Juan Bautista, donde concluye esta primera etapa del GR-130.
Perfil
(calculado según criterios MIDE para un excursionista medio poco cargado)
Destacados
Información adicional
Barranco del Agua
El Barranco del Agua es un espacio natural protegido, perteneciente al territorio de las Islas Canarias, el cual está incluido en la Red Natura 2000, como un Lugar de Importancia Comunitaria, bajo el nombre de Sitio de Interés Científico de Barranco del Agua.
Se encuentra en el sector nororiental de la Isla de La Palma, en el término municipal de Puntallana. Su cauce discurre desde la Caldera de Taburiente hasta cala Martín Luís, entre la montaña de Tenagua y Santa Lucía, abarcando un espacio de algo más de 74 ha.
Este barranco es uno de los tesoros naturales de la isla, atrayendo a muchos visitantes tanto para estudiar como para disfrutar de sus ecosistemas y biodiversidad. Su valor reside en la representación de casi todos los pisos de vegetación, registrados en el archipiélago, en un único espacio. Dichos pisos se han generado gracias a la diferente altitud que existe entre las zonas más elevadas y las más bajas, los diferentes tipos de suelo volcánico, la concentración de humedad, la cercanía al océano o la exposición solar, la cual depende de la orografía del barranco.
De entre las formaciones vegetales que se pueden observar en este espacio, sobresale, en la zona baja próxima a la costa, el cardonal-tabaibal. Esta es una de las comunidades más importantes de la isla, en la que se encuentran especies de matorral xerófilo, adaptadas a lugares o ambientes secos, como el cardonal (Euphorbia canariensis), la tabaiba (Euphorbia sp.) o la retama (Retama rhodorhizoides). Aunque, en las zonas más profundas, se puede encontrar algún ejemplar de pino canario (Pinus canariensis). En estas zonas, además, es fácil divisar algunas aves, reptiles o anfibios como canarios (Serinus canarius), bisbitas camineros (Anthus berthelotii), cernícalos (Falco tinnunculus), lagartos tizones palmeros (Gallotia galloti ssp. palmae) o la ranita de San Antonio (Hyla meridionalis).
Por otro lado, en el sector medio-alto, aún resisten a las presiones agrícolas y ambientales zonas de bosque termófilo, famoso por las palmeras de alta montaña (Phoenix canariensis). Zonas en las que es fácil distinguir especies características de matorral como jaras (Cistus monspeliensis), granadillos (Hypericum canariense), verodes (Kleinia neriifolia) o sabinas (Juniperus canariensis).
Aunque los ecosistemas más destacados son las zonas media y baja. En la parte alta se desarrolla una masa boscosa de pinar y bosque, con individuos de especies como la faya (Myrica faya), el laurel (Laurus novocanarensis), el viñatigo (Persea indica), el brezo (Erica arborea), el bejeque (Aeonium canariense), la bicarera (Canarina canariensis) y el pino canario, entre otros. Un sector del barranco en el cual habitan aves como las palomas rabiche (Columba junoniae), el turqué (Columba bollii), el pinzón común (Fringilla coelebs) o el gavilán (Accipiter nisus).
El Barranco del Agua es una ruta de gran belleza paisajista, en la cual se entremezclan el valor ambiental y diversos bienes culturales. Estos últimos relacionados con la obtención y el uso del agua, desde tiempos guanches. A pesar de que no se han encontrado claros yacimientos, hay constancia de la importancia histórica de esta zona como refugio o corral. Un elevado potencial arqueológico que merece la pena descubrir.