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El Camino Natural Vía de la Plata, un viaje por la historia, la gastronomía y las emociones
La Junta de Extremadura presentó una ponencia divulgativa sobre el enorme potencial turístico de este itinerario que conecta naturaleza, cultura y experiencias únicas a lo largo de la región
El Camino Natural Vía de la Plata no es solo una ruta para recorrer, es una suma de caminos, de historias y de vivencias que se cruzan en Extremadura y la convierten en un territorio clave del turismo sostenible en España. Así lo explicó Regina Domínguez, técnica de Turismo de la Dirección General de Turismo de la Junta de Extremadura, durante su ponencia dedicada a este itinerario en el estand de la Red de Caminos Naturales de España.
La técnica de turismo explicó que en Extremadura confluyen tres grandes rutas. En el centro se encuentra el Camino Natural Vía Verde de la Plata, un tramo de unos 70 kilómetros que entra desde Béjar y llega hasta Plasencia atravesando el norte de la región. También cuentan con una la ruta cicloturista EuroVelo 1, que cruza Extremadura de norte a sur y la conecta con Andalucía, Castilla y León, Navarra y La Rioja. Y, coincidiendo en gran parte del trazado, discurre la histórica Vía de la Plata de origen romano, un eje turístico que se trabaja desde hace años de forma conjunta con cuatro comunidades autónomas y que suma cerca de 900 kilómetros.
En palabras de Regina Domínguez, “no es casualidad que se considere una de las rutas más bonitas de España”. El recorrido por Extremadura dentro de EuroVelo se estructura en cinco etapas, pensadas para disfrutarse con calma y con paradas que aportan valor cultural, patrimonial y festivo.
La primera etapa tiene como punto destacado el balneario de Baños de Montemayor, con sus termas romanas visitables y un museo que explica su pasado. En la zona se suman propuestas como el Festival de Teatro Clásico de Mérida, con extensiones en el yacimiento de Cáparra, y el Otoño Mágico del Valle del Ambroz, fiesta de Interés Turístico Internacional.
La segunda etapa pone el acento en la gastronomía y las tradiciones, con la Semana de la Torta del Casar, la trashumancia, la Fiesta de la Tenca en el Tajo Salor y el festival WOMAD de Cáceres, una cita musical de proyección internacional que se celebra en mayo.
La tercera etapa invita a vivir el pasado romano en primera persona, con experiencias como casas romanas que recrean baños y cenas temáticas. Mérida se convierte aquí en el gran escenario, con el Festival de Teatro Clásico y la fiesta Emerita Lúdica, cuando la ciudad se transforma y vecinos y visitantes se visten como auténticos romanos.
En la cuarta etapa aparecen las fiestas vinculadas al romanticismo, la vendimia, el vino y el cava, con celebraciones en Almendralejo, Villafranca de los Barros y Zafra, donde la Fiesta de la Luna al Fuego recuerda la figura del primer campeón mundial de ajedrez.
La quinta y última etapa vuelve a la gastronomía con la Fiesta de la Chanfaina en Fuentes de Cantos y el Día del Jamón de Monesterio. Aquí se pone en valor una tierra de excelentes productos ibéricos y pueblos singulares como Los Santos de Maimona, el llamado piropo blanco, rodeado de olivares, orquídeas y espacios únicos como el Capricho de Cotrina o el centro de interpretación La Cementera.
La Junta de Extremadura trabaja además con rutas gastronómicas sostenibles del queso, el aceite, el ibérico, el vino y el cava, integradas por empresas privadas que cumplen altos estándares de calidad y ofrecen producto y experiencia, con iniciativas recogidas en Extremadura Gourmet.
Regina Domínguez quiso concluir su intervención indicando que, más allá del paisaje o del patrimonio, “lo importante es cómo te sientes, cómo te relacionas con la gente del lugar y qué recuerdos te llevas contigo. Eso es lo que buscan estas rutas. Generar experiencias que se viven y se recuerdan”.