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Municipality
Zorita de los Canes
En la provincia de Guadalajara se sitúa la localidad y municipio de Zorita de los Canes. Esta villa pertenece a la comarca de La Alcarria y se encuentra próxima al embalse de Bolarque y la sierra de Altomira.
A pesar de que en el municipio han podido encontrarse restos de asentamientos visigodo, todo parece indicar que los orígenes de la población se remontan a época andalusí. De hecho, la fortaleza o alcazaba de Zorita fue construida a principios del siglo IX, al principio del reinado del emir Mohámed I de Córdoba, entorno al año 852. Lo mismo ocurre con el resto de instalaciones defensivas levantadas en las cercanías del Tajo, en esta zona.
Se han encontrado documentos datados en el año 886 en los que se menciona esta localidad y en los que se indica que, desde aquí, partiría el rebelde Calib Ben Hafsum para saquear la ciudad de Toledo. Igualmente, este sería el punto de partida de Abderramán III, siendo ya emir, en la misión que emprendió para recuperar la cora de Santaver, en el 924.
Después de distintas idas y venidas, en las que sarracenos y cristianos se alternaron el control de la fortaleza, ésta sería donada por el rey Alfonso VIII a la Orden de Calatrava en 1174. Su misión sería defender el paso del río frente a los almohades.
Felipe II vendió la Villa a Don Ruy Gómez de Silva en 1565 (Duque de Pastrana), quien junto con su esposa, la princesa de Éboli, modificó el castillo para hacerlo habitable y en 1572 fundó un mayorazgo que incluía a Zorita y su castillo.
Un castillo que, sin duda, es la joya de la villa. De estilo gótico, esta construcción atesora en su interior vestigios de las diferentes épocas en las que estuvo ocupado. Se organiza según distintos espacios. En el interior está la parte eclesiástica y la castrense, en la que destaca un sistema de murallas dispuestas en forma de zig-zag. Igualmente se distribuyen distintas puertas, ventanales y torreones a lo largo de toda la construcción.
Destaca la conocida como torre albarrana, situada en la entrada al castillo. El cuerpo de esta infraestructura tiene bastante altura y engarza con el recinto amurallado de la meseta. Aún pueden distinguirse algunos de sus elementos más llamativos, como las almenas y una terraza, a lo que se suman algunos vanos saeteados. Igualmente cabe señalar la Puerta de Hierro, que posee un arco de herradura de origen árabe del siglo XI. Por último, mencionar la Sala del Moro, estancia circular cubierta por una bóveda semiesférica de sillería; el Aljibe, y la Sala de la Omega, espacio subterráneo excavados en la roca.
Dentro del conjunto se encontraban la Iglesia Prioral de San Benito y la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, ambas de estilo románico.
Otro enclave que merece la pena ser visitado es el Parque Arqueológico de Recópolis, única ciudad visigoda conservada en Europa y que en 1946 fue declarada Conjunto Histórico Artístico. La villa fue mandada construir por el rey Leovigildo en el 578. Con esta obra pretendía celebrar la consolidación de su poder, eligiendo el nombre de Recópolis como homenaje al que sería su sucesor, Recaredo.
En Zorita podemos disfrutar en verano de su parque fluvial y el 7 de octubre de sus fiestas patronales en honor a la Virgen del Rosario.