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Vegetation
La Dehesa
El término dehesa deriva del vocablo castellano defensa, que se define en la RAE como "tierra generalmente acotada y por lo común destinada a pastos". Este ecosistema constituye el paisaje más característico de varias regiones de la Península Ibérica, entre ellas Extremadura, ocupando prácticamente un tercio de la superficie de esta comunidad autónoma.
La dehesa está caracterizada por un estrato arbóreo aclarado, generalmente compuesto de encinas (Quercus ilex) o alcornoques (Quercus suber), así como por la eliminación de gran parte del matorral para favorecer pastos y cultivos. En estos últimos se combinan recursos agrícolas, ganaderos y forestales, fruto de la herencia de una tradición que se remonta a la antigüedad, pues los romanos ya utilizaban este sostenible sistema agrosilvopastoral.
Este ecosistema aporta a la sociedad productos de gran calidad cada vez más demandados por los mercados, utilizando especies ganaderas autóctonas de gran rusticidad como el cerdo ibérico (Sus scrofa domesticus), la oveja merina (Ovis aries) o la vaca retinta (Bos Taurus).
Las dehesas generalmente se asientan sobre rocas silíceas, fundamentalmente pizarras y granitos, y cuentan con un clima mediterráneo caracterizado por veranos secos y calurosos e inviernos largos y suavizados. El aprovechamiento cinegético, la producción de bellota y de corcho, la cría de ganado de lidia y el creciente ecoturismo son algunas de las posibilidades que ofrecen estos bosques.
En la actualidad, las dehesas se enfrentan a diversos problemas, entre ellos el sobrepastoreo, la falta de regeneración del arbolado y sobre todo la enfermedad de la seca en los encinares. Por ello existen varias directrices que intentar proteger y mantener estos ecosistemas, los cuales albergan una gran biodiversidad y forman parte ya de nuestro patrimonio natural, paisajístico y cultural.