LA MIRADA DE
Nuria Ortiz. Presidenta del CEDER Merindades. Camino Natural Santander-Mediterráneo.
Hay caminos que se recorren y otros que se entienden. Nuria Ortiz, presidenta del Centro de Desarrollo Rural Merindades (CEDER Merindades) y directora-gerente de la Asociación de Ayuda Minusválidos de Merindades (ASAMIMER), lleva años trabajando en la gestión y desarrollo del medio rural desde una mirada que combina lo social, lo económico y lo territorial. Licenciada en Psicología y con formación en dirección empresarial, acumula casi dos décadas de experiencia en la gestión de entidades sin ánimo de lucro. Desde ese conocimiento del territorio y de las personas, impulsa proyectos que ponen en valor el mundo rural y generan oportunidades reales. Hablamos con ella sobre el Camino Natural Santander-Mediterráneo, un itinerario que conecta paisaje, historia y futuro en el corazón de Las Merindades.
PREGUNTA: El Camino Natural Santander-Mediterráneo atraviesa paisajes muy diversos de las Merindades. ¿Qué lo hace especial frente a otros itinerarios de la Red de Caminos Naturales?
NURIA ORTIZ: Lo que lo hace especial es precisamente esa variedad. En muy pocos kilómetros pasa de zonas de media montaña a desfiladeros, valles abiertos o espacios de gran valor natural y geológico.
Pero además hay algo más: su pasado ferroviario, que le da una identidad propia. No es solo un camino cómodo y accesible, es un recorrido cargado de historia y memoria. Al final, no solo recorres el territorio, también entiendes la historia y identidad de Las Merindades de una forma cercana.
P: Este trazado recupera una antigua infraestructura ferroviaria. ¿Cómo influye ese pasado en la experiencia actual de las personas que lo recorren?
NO: Influye muchísimo. De una manera muy especial. Caminar o pedalear por una antigua vía férrea tiene algo especial, casi la sensación de “viajar en el tiempo”. Atravesar túneles, cruzar viaductos o pasar junto a antiguas estaciones aportan mucho carácter al recorrido y despiertan la curiosidad de los visitantes.
Además, el propio diseño ferroviario facilita mucho la experiencia: pendientes suaves, trazados regulares, accesibles… eso permite que casi cualquier persona, con edades y perfiles diferentes puedan disfrutarlo de una forma cómoda y segura.
P: El tramo de Cidad-Dosante a Santelices guarda la memoria de un proyecto titánico que nunca vio pasar un tren: el túnel de la Engaña. ¿Cómo se integra este "coloso dormido" en la narrativa del camino y qué alternativas se ofrecen al visitante para que comprenda la magnitud de esta obra sin comprometer su seguridad?
NO: El Túnel de La Engaña es uno de esos lugares que marcan el camino. Impresiona solo con verlo, tanto por la magnitud de la obra como por todo lo que simboliza.
Actualmente, aunque por motivos de seguridad no es transitable, sigue siendo un elemento fundamental para entender la magnitud del proyecto ferroviario. Representaba la conexión hacia el Cantábrico, la meta y, al mismo tiempo, la salida natural de este gran corredor ferroviario. Solo con contemplar sus dimensiones, el visitante puede hacerse una idea de la enorme ambición y el esfuerzo humano que hubo detrás de aquel proyecto ferroviario. Además, permite entender mejor la historia y la importancia que tuvo esta infraestructura para el territorio.
P: Otro punto importante es el desfiladero del Oca. Este tramo es, sin duda, uno de los puntos más espectaculares, pero también uno de los que mayores desafíos técnicos presentó durante la rehabilitación del camino. ¿Qué supuso su recuperación?
NO: Nuestro Fue uno de los mayores retos del recorrido. Es un entorno complejo y muy sensible, así que la intervención tuvo que realizarse con mucho cuidado buscando siempre integrarse en el entorno sin alterar su esencia.
Hoy, en cambio, es uno de los tramos más apreciados del recorrido por su espectacularidad y por la experiencia paisajística que ofrece. Donde antes era difícil pasar, ahora puedes recorrerlo y disfrutarlo con una perspectiva completamente distinta. Y eso cambia mucho la experiencia.
P: Desde tu perspectiva, ¿Quién está recorriendo hoy a este camino?
NO: De todo. El perfil de las personas que se acercan a realizar el camino es muy variado. Desde familias que buscan paseos tranquilos, cicloturistas de largo recorrido, senderistas o personas interesadas en el patrimonio industrial. Cada vez vemos también más visitantes que combinan naturaleza y turismo cultural.
Y algo importante: también la gente de la zona. El camino se ha integrado en su día a día como espacio de ocio, deporte y encuentro.
P: El trazado ferroviario ofrece pendientes suaves ideales para familias y cicloturistas ¿Se ha pensando en la “accesibilidad” para todo tipo de públicos?
NO:Sin duda, y es una de sus grandes fortalezas. El origen ferroviario es clave, ya que hace que sea un recorrido muy accesible, con pendientes suaves y trazados cómodos. Eso permite que lo disfrute prácticamente cualquiera, tanto a pie como en bicicleta, sin necesidad de una gran preparación física.
P:Si alguien lo visita por primera vez, ¿qué tramo recomendarías?
NO: Es difícil quedarse con uno solo, pero me quedaría con el tramo entre Oña y Trespaderne, por sus túneles y desfiladeros, y también el entorno que conduce hacia el Túnel de La Engaña desde Puentedey. Todo el camino incluye tramos muy representativos porque combinan paisaje, patrimonio e historia, y además generan una experiencia muy completa para el visitante, en la que se mezcla la belleza del entorno con la emoción y la expectación de recorrer antiguos espacios ferroviarios.
P: Puentedey es una de las imágenes más icónicas del recorrido, ¿Qué supone para un itinerario como este contar entre sus reclamos turísticos con uno de los pueblos más bonitos de España?
NO: Aporta muchísimo. Es un lugar que impacta nada más verlo. Piensa que está considerado como uno de los pueblos más bonitos de España, lo que refuerza aún más su atractivo. Pero más allá de lo visual, refuerza la identidad del territorio. Es uno de esos enclaves que ayudan a posicionar el destino y que invitan a descubrir todo lo que hay alrededor por el gran interés que despierta en el visitante y ayudan a poner en valor el conjunto del recorrido y de Las Merindades.
P: Las Merindades cuentan con un importante patrimonio natural y cultural ¿Qué otros recursos destacarías a lo largo del recorrido?
NO: Hay muchos. Oña, el propio desfiladero del Oca y el de la Horadada, Medina de Pomar, el castillo de Tedeja o el propio Puentedey, además del importante patrimonio románico de la zona. También habría que destacar Espinosa como punto patrimonial y, natural y su museo de la Colección Mena Sánchez.
Y luego está todo el patrimonio natural, como los paisajes kársticos, con especial relevancia de enclaves como Ojo Guareña, o lugares cercanos como Frías, que complementan de manera excelente la oferta natural y patrimonial del entorno. En conjunto, todos estos elementos configuran una propuesta muy completa que combina historia, naturaleza y patrimonio de gran valor.
P: El gran naturalista Félix Rodríguez de la Fuente nació en estas tierras burgalesas. ¿Sigue presente ese espíritu conservacionista en la forma en que se gestiona y se explica este Camino Natural?
NO: Sí, sobre todo en la forma de entender el entorno y en la forma en que se interpreta y se pone en valor el paisaje. Hay una sensibilidad clara hacia la conservación y hacia la educación ambiental, fomentando además un turismo responsable que permita disfrutar del territorio sin comprometer su equilibrio, como las Rutas Ornitológicas y otras actividades medioambientales que se desarrollan en el entorno del Camino Natural.
P: ¿Qué papel juegan las colaboraciones con ayuntamientos, asociaciones locales o empresas en el desarrollo turístico del camino? ¿Hay algún proyecto conjunto que consideres especialmente exitoso?
NO: Son fundamentales. La implicación de ayuntamientos, asociaciones y empresas locales permite construir una oferta más rica, cohesionada y adaptada al territorio. Esa coordinación permite que el camino no sea solo un itinerario, sino una experiencia más completa, conectada con el territorio y con quienes lo habitan.
El mantenimiento del Camino se realiza conjuntamente con todos los ayuntamientos que configuran el trazado.
En cuanto a propuestas a destacar, la via Ferrata que se despliega en Cigüenza y Oña en colaboración con ambos ayuntamientos, propuestas de las empresas de aventura y de alquiler de bicis y establecimientos hosteleros y de alojamiento, como un nuevo albergue en Villarcayo, son vitales en la dinamización del Camino.
A todo ello cabe sumar el atractivo del Barco del Pantano sumando al ayuntamiento y también a Sodebur con el Plan de Sostenibilidad Turística en el que hemos sido elemento tractor y apoyo técnico tanto en su confección como en su desarrollo.
P: La coordinación entre administraciones no es sencilla ¿En qué punto se encuentran los tramos que aún faltan para completar este gran puzzle ferroviario?
NO: Es un trabajo complejo pero necesario. Se trabaja para mantener una señalización homogénea y una calidad común en todo el recorrido. Aún quedan tramos por ejecutar, pero se avanza de forma progresiva.
Respecto a esto último, hay que mencionar el esfuerzo que se viene desarrollando con la Diputación de Burgos y el resto de los grupos de acción local provinciales para sumar el tramo que falta en la provincia y la importancia de sumar a una provincia con el mayor número de km en camino natural.
P: En este sentido, aunque el Camino Natural del Ebro no sea responsabilidad directa del CEDER Merindades, ambos se cruzan en vuestra comarca. ¿Habéis detectado una sinergia entre ambos itinerarios? ¿Consta que haya viajeros que utilicen el Santander-Mediterráneo como "puente" para conectar con el Ebro o viceversa, potenciando así la dinamización de toda la zona?
NO: Sí, cada vez más. Se está detectando un interés creciente por parte de los viajeros que combinan ambos itinerarios, lo que amplía de forma significativa las posibilidades de recorrido. Esta conexión no solo enriquece la experiencia del visitante, sino que también beneficia al conjunto del territorio, al favorecer estancias más largas y una mayor distribución de los flujos turísticos.
Para reforzar estas actuaciones actualmente el CEDER MERINDADES ha concurrido a las Ayudas de Reto Demográfico MITECO convocadas por el Ministerio. Sobre esta base nace el proyecto “Cruce de Caminos: Piedra, Hierro y Agua”, que se plantea como una iniciativa innovadora de transformación territorial, diseñada para generar nuevas dinámicas sociales, económicas y comunitarias en el medio rural. Su esencia radica en un enfoque participativo, que involucra a administraciones locales, al tejido asociativo, agentes sociales y población local, con el objetivo de fortalecer la cohesión territorial, fomentar la creación de empleo vinculado al territorio y mejorar el acceso a recursos y oportunidades.
La propuesta se estructura en torno a tres itinerarios históricos y naturales que atraviesan y conectan los territorios de Las Merindades y Cuadrilla de Añana:
● El Camino Olvidado a Santiago, eje de la PIEDRA
● El Camino Natural Santander – Mediterráneo, eje del HIERRO
● El Camino Natural del Ebro, eje del AGUA
Estos itinerarios, concebidos como infraestructuras territoriales existentes, poseen un alto potencial para convertirse en ejes vertebradores del desarrollo, promoviendo movilidad sostenible, dinamización social e innovación territorial. Desde una visión integral y sostenible, el proyecto apuesta por:
● Cohesión social y desarrollo sostenible
● La reutilización de infraestructuras existentes y la activación de recursos patrimoniales y naturales infrautilizados, optimizando la inversión y reduciendo el impacto ambiental.
● La incorporación de herramientas digitales, como sistemas de interpretación avanzada y contenidos interactivos, mediante tecnologías de realidad virtual (RV) y realidad aumentada (RA) que mejoran la experiencia, la accesibilidad y la transferencia de conocimiento sobre el territorio.
● La implementación de modelos de gobernanza colaborativa, basados en la cooperación intermunicipal, la participación social y la coordinación supraprovincial, asegurando sostenibilidad, apropiación local y replicabilidad.
El proyecto concibe el territorio como un sistema vivo, integrando paisaje, patrimonio, historia y usos contemporáneos. La conexión física, funcional y narrativa de los itinerarios permitirá crear una red de experiencias complementarias, diversificando recorridos, perfiles de visitantes y estancias, y multiplicando el impacto social, cultural y económico en la comarca.
En definitiva, “Cruce de Caminos: Piedra, Hierro y Agua” se presenta como una intervención integral de innovación territorial, capaz de transformar la convergencia de caminos históricos en un motor de cohesión social, identidad compartida y revitalización rural, contribuyendo de manera significativa a la lucha contra la despoblación y al desarrollo sostenible del territorio.
P: ¿Cómo contribuye el camino a la dinamización rural?
NO: De forma directa. Genera oportunidades ligadas al turismo activo, el senderismo, el cicloturismo y toda la cadena de servicios asociada, especialmente hostelería y comercio local. Además, da visibilidad a recursos que antes pasaban más desapercibidos. Y eso ayuda a crear actividad y afijar población.
P: La naturaleza del itinerario invita a recorrerlo durante varios días, lo que plantea un reto: el regreso al punto de origen. ¿Qué servicios se están fomentando para este tipo de recorridos?
NO: Se empieza a ver la importancia de servicios de intermodalidad como el transporte de bicicletas, transfer de equipaje o taxis adaptados. Son clave para que el usuario pueda recorrer el camino con comodidad y sin preocuparse por la logística.
P: El mantenimiento y la gestión de un itinerario con 22 túneles y numerosos viaductos no debe ser sencillo. ¿Cuáles son los principales retos logísticos a los que os enfrentáis?
NO: Sobre todo, la conservación de infraestructuras como túneles, viaductos y el propio firme del trazado, dada su gran extensión. También es clave garantizar la seguridad de los usuarios y una señalización adecuada y continua a lo largo del recorrido.
P: ¿Cómo se equilibra el aumento de visitantes con la conservación de entornos como por ejemplo el Monumento Natural de Ojo Guareña?
NO: El equilibrio entre turismo y conservación se consigue principalmente a través de una buena planificación, una señalización adecuada y un trabajo constante de sensibilización hacia el visitante.
La idea es que se pueda disfrutar del camino sin comprometer el entorno, promoviendo un disfrute responsable que permita mantener en buen estado tanto los valores naturales como patrimoniales.
P: ¿Qué importancia tienen herramientas como la digitalización y las redes sociales en vuestra estrategia para dar a conocer el camino fuera de nuestras fronteras?
NO: Son clave. No solo para dar a conocer el camino, sino también para facilitar la experiencia del usuario. Además, las redes sociales aportan un valor innovador al convertir el camino en una experiencia compartida, donde los propios visitantes generan contenido, comunidad y una mayor proyección del territorio.
P: Mirando al futuro, ¿En qué línea de trabajo pondrá el foco el CEDER Merindades en relación con este Camino Natural?
NO: En mejorar la conectividad del trazado, reforzar los servicios al usuario y seguir avanzando en la promoción conjunta del territorio. El objetivo es seguir consolidando el camino como un recurso turístico y territorial de referencia, mejorando la experiencia del visitante y favoreciendo una mayor integración con los recursos y municipios del entorno.
P: A nivel personal, ¿qué momento o vivencia te haya hecho tomar conciencia de su impacto real?
NO: Ver cómo pequeños negocios locales empiezan a beneficiarse del paso de visitantes es una de las mejores muestras de su valor. Ahí es cuando entiendes que no es solo un camino, sino una herramienta real para el desarrollo del territorio.
P: Para terminar, ¿Cómo definirías en tres palabras lo que representa para ti este camino?
NO: Si tuviera que elegir solo tres palabras, me quedaría serían conexión, oportunidad y paisaje. Conexión, porque une territorios, personas y patrimonio a lo largo de todo su recorrido. Oportunidad, porque abre nuevas posibilidades de desarrollo turístico, económico y social para el entorno. Y paisaje, porque es el gran protagonista, con una diversidad y riqueza natural que marcan toda la experiencia del camino.